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El arte del seudónimo

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¿Se te ha pasado por la cabeza alguna vez escribir con seudónimo? Que sepas que se cuentan por decenas los autores que lo han hecho alguna vez y con resultados muy contradictorios. ¿Como cuáles? Contamos algunos de ellos a continuación.

En 1.984 Doris Lessing envió a sus editores habituales del Reino Unido y de EE.UU. dos novelas firmadas con seudónimo. El escogido, Jane Somers. Lo que obtuvo fue el rechazo. No obstante, consiguió publicarlas y pasaron desapercibidas por completo para la crítica.Ganadora del Premio Nobel de Literatura en 2007 y autora de más de medio centenar de libros, entre los que destaca El cuaderno dorado (1952), reconoció en su momento que tal manera de proceder no tenía más objeto que burlarse de editores y críticos.

Otro que quiso emularla fue Juan García Hortelano, que en 1990 publicó una novela titulada Muñeca y macho bajo el seudónimo de Luciana de Lais. Más de una editorial la rechazó hasta que una accedió a publicarla. Pasó por el mercado sin pena ni gloria.

Al igual que Lessing, García Hortelano lo hizo, en su caso, porque quería darse el gustazo de publicar una novela erótica. Lo mejor del asunto es que la autoría real de la novela no se conoció hasta unos años después de fallecer el propio hortelano, quien no obstante estaba al tanto de los rumores acerca de la autoría de la obra. Incluso algún crítico llegó a relacionarle con ella sin que la cuestión trascendiera demasiado.

En definitiva, seudónimos. Lo que viene a demostrar que, en ocasiones, la elección de un nombre diferente al real no asegura ventas cuando se está a punto de publicar una novela. Y los casos que mencionamos son de autores consagrados, con miles de lectores a sus espaldas. Para que lo tengas en cuenta si estás pensando en publicar también con uno.

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